Sobre Los Veranos del Corral

Hay un rincón en Granada

Vigésimo Aniversario Veranos del Corral del Carbón

 

Más que un rincón es un espacio, más que una idea es un sueño que entronca con la necesidad de crear en Granada un punto de referencia del flamenco, un lugar de encuentro para comprobar el estado de la cuestión y los últimos avances del flamenco centrados en sus protagonistas. Por eso, el espíritu del Corral sobrevivirá allá donde se manifieste.

Los Veranos del Corral celebran su veinte aniversario. Dos decenas de años que, como toda iniciativa privada, no han sido fáciles, y más en esta Granada de taifas. Veinte años que han visto pasar lo más granado del baile joven de España y del flamenco en general. Veinte años que han hecho de los veranos granadinos la cita obligada para el aficionado universal y han contribuido a marcar la ciudad de la Alhambra como territorio flamenco de primera magnitud.

El Corral ha servido de acicate y empellón a muchos bailaores y bailaoras que daban sus primeros pasos o a otros consagrados (muchos repitieron en varias ediciones desde ser prácticamente desconocidos hasta constituir la cabeza de cartel de importantes actos y festivales) para exponer sus credenciales o simplemente abrazar con su baile un entorno y un ambiente exclusivos. Porque también han servido Los Veranos para poner en valor el Corral del Carbón para el flamenco y reivindicar el espacio de este monumento nazarí, tanto que no se concibe el verano, el mes de agosto y los primeros días de septiembre, sin muestra de baile flamenco en su escenario.

No sólo sin embargo se le ha dado cuartel a las bailaoras y a los bailaores, pues nació con esa vocación, sino también los guitarristas y cantaores han tenido su momento y su lugar convencidos de que acudían a un lugar auténtico, único en Andalucía, por su formato, por su entorno y sobre todo por su expectación, pues en torno a él se congrega un público variado y en gran medida entendido y hasta exigente. Todo eso aderezado con un buen tratamiento, una libertad total en cuanto a propuestas artísticas y unos medios técnicos cuidadísimos: escenario, iluminación y un sonido me atrevería a decir legendario desde el primer día del verano de 1998.

El Corral ha cuidado siempre el flamenco local. Las propuestas foráneas son imprescindibles para entender la multiplicidad del flamenco y no pecar de ombliguismo, pero atender al flamenco granadino es necesario para vindicar nuestra escuela, nuestra forma de entender, de cantar y de bailar. Máxime ahora que reunimos la generación más completa y aclamada de la historia. Tanto en guitarra, de la que siempre hemos sido pioneros, como en baile y en cante, reunimos valores que atraviesan fronteras. No hay cartel flamenco en cualquier rincón del mundo que no cuente en sus filas con algún artista granadino. Tenemos figuras destacadas en cada una de las disciplinas del flamenco. Nuestros jóvenes son serios, estudiosos y exigentes. No se conforman en cantar lo que saben sino en saber lo que canten.

También se le presta atención al flamenco internacional y entre los días del Corral siempre hay uno o dos o tres, sobre todo en las últimas ediciones, dedicado a propuestas japonesas o mexicanas o de cualquier país europeo, porque ahora, más que nunca, el flamenco es universal, y no porque lo haya declarado la Unesco el 16 de noviembre de 2010, sino porque siempre lo ha sido. Posiblemente el flamenco empezó a ser patrimonio mundial del pueblo, de todos los pueblos, cuando salió de cuartillo y del patio familiar.

Contra viento y marea, contra todos los impedimentos, intrigas y resentimientos, año tras año, más larga o más corta, se presenta la programación de Los Veranos del Corral, ya sea en el mismo Corral, en el Centro Lorca, en el Palacio de los Córdoba o en el Generalife. ¿O es que cuando se realizó la muestra en el patio del Ayuntamiento por hallarse el Corral en obras no fueron los mismos Veranos del Corral?

 

Jorge Fernández Bustos